Pasamos frío y hambre, pero nada importa en la búsqueda de nuestros hijos
Mujeres realizaron una gran labor para organizarse y cumplir con los tiempos de salida con el fin de mantener el itinerario marcado, a pesar de las circunstancias
El dolor de no saber sobre el paradero de un familiar, supera por mucho, las adversidades cotidianas a las que se enfrentan los integrantes de colectivos de búsqueda durante las jornadas, quienes en su desesperación de localizarlos pasan por múltiples carencias.
Una muestra de ello se registró durante la Brigada Internacional de Búsqueda de Personas, donde mujeres realizaron una gran labor para organizarse y cumplir con los tiempos de salida con el fin de mantener el itinerario marcado.
En esta actividad, por más de una semana las participantes durmieron en colchonetas instaladas en albergues y centros de convenciones que sirvieron de techo para completar su misión, localizar a sus desaparecidos en tierras fronterizas.
Desde el 18 de febrero, salieron de Hermosillo para viajar por los municipios de Nogales, Puerto Peñasco, Sonoyta y San Luis Río Colorado hasta el 25 de febrero, siendo en Puerto Peñasco, donde las mujeres se las ingeniaron para poder lavar ropa y bañarse, ya que el lugar no contaba con regaderas.
Al cabo de dos noches, algunas mujeres financiaron con sus recursos la compra de resistencias eléctricas, así como de latas para poder llenarlas de agua de los lavamanos y con ello poderse asear en un baño de discapacitados, el cual contaba con sumidero.
