Obesidad y cáncer, una dupla peligrosa
La obesidad puede causar o agravar distintas enfermedades: diabetes tipo 2, presión arterial alta, problemas cardiacos, eventos cerebrovasculares e, incluso, algunos tipos de cáncer, como el de mama.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que la acumulación excesiva de grasa corporal se asocia a un mayor riesgo de desarrollar este padecimiento, al igual que factores como consumir alcohol o tabaco, exponerse a la radiación o contar con antecedentes familiares.
De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, existen varios mecanismos que explican cómo la obesidad eleva la probabilidad de padecer cáncer de mama. Por ejemplo, el tejido adiposo produce grandes cantidades de estrógenos, los cuales se relacionan con un mayor riesgo de presentar dicha enfermedad.
“También el incremento de peso durante la adultez o después de la menopausia puede asociarse al desarrollo de este problema. El tejido graso funciona como un órgano endocrino activo que produce estrógenos y sustancias inflamatorias vinculadas con la progresión tumoral. En algunos casos, el exceso de grasa corporal puede dificultar la interpretación de estudios de imagen, lo que retrasa el diagnóstico oportuno”, advierte José Antonio Castañeda, cirujano bariátrico y metabólico.
Las personas con obesidad, además, suelen presentar niveles elevados de insulina en la sangre, mismos que anteceden al progreso de diabetes mellitus o tipo 2, otro factor de riesgo para cánceres de mama, tiroides, colorrectal, ovario y endometrio. Estos pacientes, por lo general, sufren inflamación crónica, la cual promueve el crecimiento tumoral. Una de las razones es que las células grasas producen unas hormonas llamadas adipocinas, que pueden estimular o inhibir el crecimiento celular.
